
Una gestoría laboral se ocupa de todo lo que tiene que ver con tus trabajadores: nóminas, contratos, altas y bajas en la Seguridad Social y los modelos que hay que presentar cada trimestre.
La necesitas desde el primer empleado. No desde el quinto ni cuando la cosa se complique: desde el primero, porque las obligaciones nacen el día que alguien empieza a trabajar para ti.
Aquí tienes qué incluye, qué cuesta, qué títulos están regulados de verdad y qué pasa si algo se hace tarde.

Su trabajo se reparte entre lo que ocurre una vez y lo que se repite cada mes.
Aquí está lo que casi nadie te cuenta, y en materia laboral importa más que en ninguna otra.
Graduado social es una profesión regulada con colegiación obligatoria. Exige el Grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos o titulación equivalente.
Y tiene una particularidad que ninguna otra figura de esta lista comparte: es una de las tres profesiones jurídicas de España legitimadas para intervenir en procesos judiciales, junto con abogados y procuradores, dentro del ámbito laboral y de Seguridad Social.
Gestor administrativo también está regulado, con colegiación obligatoria.
Asesor laboral no lo está. No es un título protegido y no exige colegiación.
Por qué importa: si un trabajador te demanda y acabas en el juzgado de lo social, un graduado social colegiado puede representarte. Un asesor laboral sin esa titulación, no. Es la diferencia entre tener a alguien que te acompaña hasta el final y tener que buscar quien te defienda cuando ya tienes la demanda encima.
El precio de la parte laboral casi siempre va aparte de la cuota fiscal.
El desglose completo de lo que suele incluir una gestoría y lo que factura por separado está en precios de gestorías para autónomos.
Como con todo en este sector, los precios anunciados suelen ser sin IVA. Súmale un 21% antes de comparar.
Desde el primer trabajador. No hay un umbral a partir del cual empiezan las obligaciones: nacen con el primer contrato.
También cuando contratas a un familiar, aunque sea a media jornada, o cuando incorporas a un becario en prácticas. Las dos situaciones tienen reglas propias que se hacen mal con frecuencia.
Y cuando tu actividad tiene un convenio colectivo con particularidades: pluses, categorías profesionales o jornadas específicas que no se pueden improvisar.
Lo que no necesitas es gestoría laboral si trabajas solo. Un autónomo sin empleados no tiene ninguna de estas obligaciones, por mucho que factures.
Se contratan juntas y se confunden constantemente.
Un despacho puede llevarte las tres, pero cada una se factura por separado. Que tengas contratada la fiscal no significa que la laboral esté incluida, y es una sorpresa habitual al contratar al primer empleado.
Para el alta de la empresa como empleadora:
Para cada trabajador:
Sí. Las obligaciones nacen con el primer contrato: alta previa en la Seguridad Social, comunicación del contrato, nómina mensual, seguros sociales y modelos de retenciones. No hay un mínimo de plantilla que te exima.
Entre 5 y 20 euros al mes por trabajador, normalmente más una cuota base. Los precios anunciados suelen ser sin IVA, y los despidos y expedientes casi siempre se facturan aparte.
En la práctica se usan como sinónimos, pero el título no. "Gestor administrativo" y "graduado social" son profesiones reguladas con colegiación obligatoria. "Asesor laboral" no es un título protegido, así que cualquiera puede usarlo.
Legalmente sí, con certificado digital y acceso al Sistema RED. En la práctica el problema no es calcular la nómina, sino aplicar el convenio correcto, controlar los plazos y no equivocarte en las cotizaciones, porque los errores se pagan con recargo.
Antes de que empiece a trabajar, no después. El alta previa en la Seguridad Social es una de las obligaciones que la Inspección de Trabajo comprueba primero.
Es la profesión regulada especializada en derecho del trabajo y Seguridad Social, con colegiación obligatoria. Importa porque es una de las tres profesiones jurídicas de España que pueden representarte en un proceso judicial, limitada al ámbito laboral.
Normalmente no. Son servicios distintos que se facturan por separado, aunque los lleve el mismo despacho. Confírmalo antes de contratar a tu primer empleado.