
Antes de empezar: acogerse a la Ley Beckham no se parece en nada a clasificarse para la Champions League ⚽️: no hay goles fuera de casa, solo papeleo, y perder un plazo es tarjeta roja directa.
Si te preguntas “¿puede un autónomo acogerse a la Ley Beckham?”, la respuesta corta es sí… pero solo por vías específicas y con un papeleo muy preciso. Piénsalo como la puerta VIP del club fiscal: si traes los documentos correctos, pasas. Buenas noticias: los freelancers pueden cumplir los requisitos. Mejores noticias: te lo explicaré de forma humana y simple. Y no, no tendrás que chutar ninguna falta.
Preguntas rápidas
¿Un autónomo normal puede usar el régimen?
No. Si te das de alta como un autónomo clásico con un establecimiento permanente en España (una base fija desde donde trabajas y facturas), quedas fuera.
Entonces, ¿cuándo puede acogerse un freelancer?
Si obtienes la certificación de ENISA como emprendedor, o si eres un profesional altamente cualificado vinculado a una startup certificada o a trabajos de I+D+i (investigación, desarrollo e innovación), y al menos el 40 % de tus ingresos del trabajo proceden de esa actividad.
¿Qué tipo impositivo se aplica?
24 % hasta 600.000 euros. 47 % sobre el exceso. Hasta un máximo de 6 años fiscales.
¿Cómo se solicita?
Presenta el Modelo 149 dentro de los 6 meses siguientes a tu alta en la Seguridad Social. Después presenta el Modelo 151 cada año.
¿Afecta al IVA o a la Seguridad Social?
No. La Ley Beckham solo afecta al impuesto sobre la renta.
¿Puede un freelancer acogerse a la Ley Beckham? Respuesta corta
Sí, pero no automáticamente. El régimen excluye a las personas cuyos ingresos proceden de un establecimiento permanente en España. Ese es el caso normal de un autónomo: facturas, tienes actividad continuada, así que quedarías fuera.
Ahora existen dos excepciones: la ley abrió una puerta para emprendedores y para profesionales altamente cualificados. Si encajas en una de esas y cumples las normas generales, puedes entrar.
Qué es el régimen
Piensa en la Ley Beckham como una “caja fiscal especial”. Te mudas a España y, si cumples los requisitos, España grava tus rendimientos del trabajo a un tipo fijo del 24 % hasta 600.000 euros cada año. Lo que exceda paga un 47 %.
Conservas esta “caja” durante un máximo de 6 años: el año en que te conviertes en residente y los 5 siguientes. Si dejas de cumplir los requisitos, la caja se cierra.

Requisitos básicos que debes cumplir
- No haber sido residente fiscal en España en los últimos 5 años.
- Mudarte a España por una de las razones previstas: empleo, cargo de administrador (con límites), actividad emprendedora o actividad de profesional altamente cualificado.
- Vigilar la regla del establecimiento permanente. Si tus ingresos proceden de una base empresarial en España que no encaja en las dos vías permitidas para freelancers, quedas fuera.
La vía del emprendedor para freelancers
Qué significa. Gestionas un proyecto innovador en España. ENISA (organismo público que evalúa startups) revisa y certifica tu plan.
Qué necesitas. Un informe de emprendedor aprobado por ENISA. Normalmente se prepara antes de la mudanza. Explica tu idea, por qué es innovadora y cómo puede escalar.
Para quién encaja. Fundadores individuales y pequeños equipos que desarrollan un producto o servicio tecnológico. Si solo prestas consultoría genérica, encajar es más difícil.
La vía del profesional altamente cualificado (HQP)
Qué significa. Prestas servicios a startups españolas certificadas, o trabajas en I+D, formación o innovación.
La regla del 40 %. Al menos el 40 % de tus ingresos del trabajo deben proceder de esas actividades. Se revisa cada año, así que guarda registros claros.
Para quién encaja. Ejemplos: un científico de datos que trabaja para una startup certificada, o un formador en tecnología avanzada para equipos de startups. La consultoría B2B normal con clientes variados suele no encajar salvo que cumplas claramente el 40 %.
Impuestos bajo el régimen, en resumen
- Duración: el año en que te haces residente + los 5 siguientes.
- Tipos: 24 % hasta 600.000 €; 47 % a partir de ahí.
- Rentas del ahorro: dividendos, intereses y ganancias patrimoniales siguen los tipos estándar.
- Alcance: tus ingresos de actividad emprendedora o HQP se consideran de fuente española y tributan con los tipos especiales del régimen.
Cómo solicitarlo y el plazo de 6 meses
Presenta el Modelo 149 en el plazo de 6 meses. El reloj empieza normalmente el día en que te registras en la Seguridad Social en España. No lo dejes pasar.
Documentación a aportar: identificación, NIE, prueba de alta en la Seguridad Social y prueba de tu vía de acceso: el informe ENISA si vas por la ruta de emprendedor, o documentos que acrediten tu condición HQP, el vínculo con la startup y la regla del 40 %.
Cada año presenta el Modelo 151. Es tu declaración anual dentro del régimen. Conserva pruebas y contratos por si Hacienda los solicita.
Errores comunes que debes evitar
- Perder el plazo de 6 meses: si se cierra la ventana, pierdes el régimen.
- No tener informe ENISA o presentar documentos débiles: para la vía de emprendedor necesitas acreditación formal, no solo un pitch deck.
- No cumplir el 40 %: si usas la vía HQP, registra tus ingresos cada mes.
- Olvidar impuestos rutinarios: la Ley Beckham no elimina IVA, retenciones ni obligaciones contables.
Cómo ayuda renn (sin el lenguaje legal)
Mantiene el papeleo y los plazos ordenados mientras trabajas. Automatiza la contabilidad y facturación conforme a Verifactu, importa transacciones de tu banco y Gmail, te permite subir recibos por WhatsApp y te ofrece una vista en tiempo real del IVA y el IRPF. Los contables revisan y presentan tus impuestos en los planes de pago.
En resumen
Los freelancers pueden usar la Ley Beckham solo a través de las vías de emprendedor o de profesional altamente cualificado.
Los autónomos clásicos no califican debido a la regla del establecimiento permanente.
Si encajas en una de las nuevas vías y cumples los requisitos: los 5 años previos, la ventana de 6 meses para aplicar y las reglas de tipos, el régimen puede reducir tu impuesto durante hasta 6 años.
Mantén tus pruebas en orden, tus plazos bajo control y tus facturas en regla.